Besos, es un cuaderno de lectura y escritura, a camino entre un librito de relatos y un diario.
Debo decir, que es el libro más íntimo y personal que he escrito. Poesía, prosa y aforismos son peces que se cruzan bajo las aguas del mismo océano. Y entre el fondo submarino, entre claroscuros y música marina, asoman tus manos agarrando el lápiz, sosteniendo palabras que se escriben junto a las mías. Y, al final, toda la fuerza de dos corrientes que confluyen… Así es BESOS.
Este libro-cuaderno de lectura y escritura que invita a la reflexión, es el origen y la línea de salida de los que le siguen: Cómplices, Dame un chicle sabor esperanza y Un café como dios manda, o lo que es lo mismo, la serie, El amor (no) es una utopía. Este paréntesis y la negación que protege, como si de dos biombos se tratara, no es casual, sino intencionado. Su objetivo principal es crear ambigüedad. De esta forma y según tu experiencia y preferencias, asimilarás la frase en un sentido afirmativo o negativo.
Todas las novelas que comprende esta serie de no ficción, tienen un denominador común, los personajes, que aparecen en cada libro evolucionando en sus particulares historias de amor, desamor y, en general, afrontando los retos de la vida cotidiana.
Otro factor común, es el lugar donde todo ocurre, un pequeño e idílico pueblo costero, así como la impresionante villa de estilo neoclásico donde asisten a clases el diverso grupo de alumnos (adultos) del Curso de escritura creativa, impartido por una profesora que la va a liar en más de una ocasión.
El profesorado del Centro Cultural L’Olivera, no es un profesorado ortodoxo, sino extremadamente heterodoxo. Evidentemente esto va a influir en los alumnos, inmersos en un remolino de acontecimientos constantes. ¿Todo vale con tal de exprimir al máximo la creatividad del alumno? ¿El fin justifica los medios? Ya lo veremos.
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