¿Cuándo hablas provocas el bostezo de todo ser viviente? ¿Escucharte es como sentir el cric-cric de un grillo? ¿Eres de los que te cortan en mitad de una frase?
¡No aburras! Crea expectación e interés.
Todo depende de como contamos algo. Da igual el qué o a quien: Desde un plan, nuestra vida, una excusa, un chiste o lo maravilloso que es un producto; ya sea a tus amigos, tus clientes, la familia, el jefe o los profesores. Tu éxito siempre va a depender de como (te) (lo) (me) expliques (el asunto) y de como lo cuentes, de tu forma de hablar y de exponer los hechos, de como te mueves y gesticulas. Y, sobre todo, del método personal, sutil y natural que utilices para alcanzar el objetivo final: Mantener la atención del interlocutor de principio a fin y convencer creando confianza. Si este primer paso lo superas, es muy probable que consigas tu objetivo y, lo más importante, la confianza quedará asociada a ti y contarán contigo siempre.
Hay personas que parecen llevar la elocuencia y la gracia en los genes, consiguiendo atraer la atención de todos, antes incluso de abrir la boca. Otras, en cambio, deben esforzarse para conseguir una mínima parte de eso y les requiere un sobresfuerzo agotador. En cualquier caso, todos podemos conseguir crear interés en nuestro interlocutor, y llevarnos el tan ansiado trofeo de la atención y la admiración de nuestro público. ¿Cómo?
- Aprendiendo algo de teoría.
- Siguiendo divertidos y sencillos consejos.
- Practicando.
Soy una ‘gran introvertida’, que es como yo llamo a los introvertidos en cubierto. Somos una especie rara e irreversible. Nada tenemos que ver con la imagen de extroversión y simpatía que profesamos en público. NADA. Nos ves reír, conversar abiertamente, bailar, participar en debates, escuchar con interés… Y tendrás la sensación que estamos disfrutando, pero en realidad, pasadas las horas, podemos sentirnos abrumados, terriblemente cansados, a disgusto, muy incómodos. ¡Cuántas veces he tenido que interpretar el papel de la autora súper agradable y abierta para superar mi timidez! Tras cada presentación en público o interacción prolongada con la gente, llego a casa con un intenso dolor de cabeza y mandíbula, la cara entumecida, me cuesta un mundo abrir la boca. Solo tengo ganas de meterme en mi habitación, acostarme y cerrar los ojos; no hablar ni escuchar a nadie, ni siquiera a mi familia. Simplemente no puedo interactuar más. Interpretar un papel cansa muchísimo. Desgasta. Pero así es la vida.
El caso es que nos guste o no, hay que sociabilizar, pero no de cualquier manera. Hay que saber hacerlo bien y bonito, esto es, conquistar al interlocutor, hablar de manera creativa. Próximamente te doy las pautas. ¡No me pierdas de vista!
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